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La Moralidad y Ética en la Religión del Islam

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La Moralidad y Ética en el Islam

Autodesarrollo

La palabra moralidad deriva de la palabra del Latín “moralitas” que significa “modales, carácter y un comportamiento apropiado”. La moralidad generalmente se refiere a un código de conducta, el cual un individuo, grupo o sociedad tiene como autoritativo, para distinguir lo correcto de lo incorrecto. Tal código de conducta es usualmente preferido sobre otras alternativas.

El Islam, como un modo de vida integral, abarca un sistema moral completo el cual es un aspecto importante de su visión del mundo. Vivimos en una época en la que el bien y el mal son vistos con frecuencia como conceptos relativos. Sin embargo, el Islam sostiene que las posiciones morales no son relativas, y en su lugar, define un estándar universal por el cual las acciones pueden considerarse morales o inmorales.

El sistema moral íslamico es sorprendente porque no solo define la moralidad, sino que también guía a la raza humana en la forma de cómo lograrla, tanto a nivel individual como colectivo.

Principios Básicos en la Moralidad Islámica

El sistema moral islámico proviene de su credo principal, la creencia en Un solo Dios como el Creador y Sustentador del Universo. El Islam considera que la raza humana es parte de la creación de Dios, y que somos Sus siervos.

Desde una perspectiva islámica, el propósito de la vida humana es adorar a Dios, al llevar esta vida mundana en armonía con la Voluntad Divina, y así lograr la paz en este mundo y el éxito eterno en la vida del más allá. Los musulmanes consideran el Noble Corán y la tradición del Profeta como sus guías morales.

El Sagrado Corán dice:

“La virtud no consiste en volver el rostro hacia Oriente u Occidente; el que tiene virtud es el que cree en Allah, en el Último Día, en los ángeles, en los Libros y en los profetas, el que da de su riqueza, a pesar del apego que siente por ella, a los parientes, huérfanos, necesitados, hijos del camino, mendigos y para liberar esclavos; el que establece el salat y entrega el zakat; el que es fiel a los compromisos cuando los contrae; el paciente en la adversidad y en la desgracia y en los momentos más duros de la lucha. Esos son los veraces y ésos son los temerosos.” [Noble Corán 2:177]

Este versículo subraya la creencia islámica de que la rectitud y la piedad se basan, antes que todo, en una fe verdadera y sincera. La clave de la virtud y la buena conducta es un fuerte vínculo con Dios, Quien lo ve todo, en todo momento y en todas partes. Él conoce los secretos que guardan los los corazones y las intenciones detrás de las acciones. Por lo tanto, el Islam ordena un comportamiento moral en todas las circunstancias; Dios está al tanto de cada acto, cuando nadie más lo está. Puede ser posible engañar al mundo entero, pero no es posible engañar al Creador.

El amor y la conciencia constante de Dios y en el Día del Juicio, le permite al hombre ser correcto en su conducta y ser sincero en sus intenciones, con devoción y dedicación.

El Sagrado Corán dice:

“Di: Lo que de verdad ha prohibido mi Señor son las indecencias, tanto las externas como las que se ocultan, la maldad, el abuso contra la verdad o la razón, que asociéis con Allah aquello sobre lo que no ha descendido ninguna evidencia y que digáis sobre Allah lo que no sabéis.” [Noble Corán 7:33]

Es interesante que el Corán se refiere a “los pecados y transgresiones en contra de la verdad o la razón”. Esto es una indicación de la bendición de Dios para cada ser humano, a quien ha dotado de un sentido moral innato. Tal sentido moral, cuando no está corrompido por la sociedad, es lo que lleva a las personas a encomendados actos de rectitud. El Islam tiene como objetivo mejorar y ampliar el sentido de la  moralidad en cada ser humano y adornar el carácter del individuo con la más nobles virtudes.

Los principios morales islámicos, por lo tanto, apelan al intelecto humano natural, al tiempo que elevan la búsqueda de la moral al nivel de la adoración. Esto se debe a que el Islam considera todas las acciones que se realizan con el objetivo de alcanzar la complacencia de Dios, como actos de adoración.

La Moralidad y el Individuo

El principio rector para el comportamiento de un musulmán es a lo que en el Corán se refiere como Al’Amal Assalih, u obras virtuosas. Este término abarca todas las obras, no sólo los actos de adoración externos.

Algunos de los rasgos más notables del carácter que se espera de un musulmán son la piedad, la humildad y un profundo sentido de responsabilidad y conciencia ante Dios. Se espera que un musulmán sea humilde ante Dios y hacia las personas. El Islam también encomienda a cada musulmán controlar sus pasiones y deseos.

El Islam advierte contra la vanidad personal y el apego excesivo a los placeres efímeros de este mundo. Si bien es fácil dejar que lo material llene nuestros corazones, el Islam pide a la persona que mantenga presente a Dios en su corazón, y que use lo material con moderación y de acuerdo a la guía de Dios. El Sagrado Corán dice:

“El día en que ni la riqueza ni los hijos servirán de nada. Sólo quien venga a Allah con un corazón limpio” [Noble Corán 26:88-89]

La caridad es uno de los actos más encomiables en el Islam. De hecho, el Zakat, la caridad anual que es obligatoria para todo musulmán que ha acumulado riqueza por encima de cierto nivel, es uno de los pilares del Islam.

La gratitud en la prosperidad, la paciencia en la adversidad y el coraje para mantenerse en la verdad, incluso cuando ser sincero perjudica a uno mismo, son solo algunas de las cualidades que todo musulmán debe cultivar.

La Moralidad y Sociedad

Tanto para un individuo como para una sociedad, la moral es una de las fuentes fundamentales de fortaleza, por otro lado, la inmoralidad es una de las principales causas de la decadencia. Al tiempo que respeta los derechos del individuo dentro de un amplio marco islámico, el Islam también se preocupa por el bienestar moral de la sociedad.

Por lo tanto, todo lo que conduce al bienestar del individuo y la sociedad es moralmente bueno en el Islam, y lo que sea perjudicial, es moralmente malo.

Dada su importancia para una sociedad sana y justa, el Islam apoya la moral y los asuntos que conducen a la mejora de ella, y se interpone en el camino de la corrupción y los asuntos que conducen su propagación. Los mandatos y prohibiciones del Islam deben ser vistos bajo esta óptica.

Conclusión

La moralidad en el Islam aborda todos los aspectos de la vida de un musulmán, desde un simple saludo hasta las relaciones internacionales. Es universal en su alcance y en su aplicabilidad.

De un musulmán no solo se espera que sea virtuoso, sino que también colabore para que la virtud se propague y prevalezca. El musulmán y la musulmana no sólo deben abstenerse del mal, sino que también deben involucrarse activamente para pedir y ayudar a la gente a que lo evite. En otras palabras, los musulmanes no solo deben ser moralmente sanos, sino que también deben contribuir a la prosperidad moral de la sociedad entera.

El Profeta Muhammad (la paz y las bendiciones de Allah sean con él) resumió la conducta de un musulmán cuando dijo:

“Mi sustentador me ha dado nueve órdenes: permanecer consciente de Dios, tanto en privado como en público; hablar con justicia, ya sea durante el enojo como en la tranquilidad; ser moderado tanto en la riqueza como en la pobreza; mostrar amistad a aquellos que la rompen conmigo; darle a quien me niega; que mi silencio sea ocupado para reflexionar; que mi mirada sirva como amonestación; y que ordene lo que es correcto.”

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