La Oceanografía moderna ha descubierto que en los lugares donde dos mares diferentes se encuentran, hay una barrera entre ellos. Esta barrera divide los dos mares para que cada mar tenga su propia temperatura, salinidad y densidad. [Principios de Oceanografía – Davis, pp. 92-93]

El agua del Mediterráneo se estabiliza a esta profundidad.
[Principios de Oceanografía pág. 93]
El agua del Mar Mediterráneo al entrar en el Atlántico sobre el umbral de Gibraltar con sus propias características cálidas, salinas y menos densas, debido a la barrera que distingue entre ellas. Las temperaturas son en grados Celsius (C).

Aunque hay grandes olas, fuertes corrientes y mareas en estos mares, no mezclan ni transgreden esta barrera.
El Sagrado Corán mencionó que hay una barrera entre dos mares que se encuentran y que no transgreden. Dios dijo:
“Ha dejado que los dos mares se encuentran libremente entre ambos hay un espacio que no traspasan”. [Noble Corán 55:19-20]
Pero cuando el Corán habla del divisor entre agua fresca y agua salada, menciona la existencia de “una partición prohibida” con la barrera.
Dios dijo en el Corán:
“ÉL es quien ha dado libertad de movimiento a las dos grandes masas de agua –una dulce, que alivia la sed, y la otra salada y amarga pero ha puesto entre ellas una barrera y un veto prohibitivo”. [Noble Corán 25:53]
¿Podría preguntarse por qué el Corán mencionaba la división cuando se hablaba del divisor entre agua dulce y salada, pero no lo mencionó al hablar de la división entre los dos mares?
La ciencia moderna ha descubierto que en los estuarios, donde el agua dulce (dulce) y salada se encuentran, la situación es algo diferente de lo que se encuentra en lugares donde dos mares se encuentran. Se ha descubierto que lo que distingue el agua dulce del agua salada en los estuarios es una “zona picnocline con una marcada discontinuidad de densidad que separa las dos capas”. [Oceanografía pág. 242]
Esta división (zona de separación) tiene una salinidad diferente a la del agua dulce y del agua salada. [Oceanografía pág. 244 y Oceanografía Introductoria pp. 300-301]

